martes, 13 de marzo de 2012

¿Todas las empresas pueden convertirse en #franquicias rentables?


Las franquicias constituyen un método excelente para expandirse por un territorio, por la disminución del riesgo que supone, pero hay que tener en cuenta una serie de requisitos porque no todas las empresas pueden aventurarse hacia este modelo. 
El sistema de franquicias puede funcionar como una máquina bien engrasada si se dan las condiciones necesarias para que esto suceda, aunque no siempre que se dan esas características, se consigue el éxito. Lo que está claro, es que la franquicia tiene mayores posibilidades de que eso se produzca y por ello, es importante valorar como se merecen ciertos aspectos que adquieren una dimensión especial en este modelo de expansión.
Uno de ellos pasa por el propio concepto en el que se basan las franquicias y que es un negocio exportable al 100% en diferentes zonas de un mismo país o de otro diferente sin perder un ápice de la calidad que debe caracterizarle. Por eso, tendría que ser un tipo de negocio que se pudiera transportar sin demasiados problemas y eso implica, en muchas ocasiones, un largo y complejo proceso de adaptación y transformación al que no todas las empresas pueden sobrevivir y que servirá para estandarizar el modo de hacer las cosas. Esto por ejemplo se puede aplicar mayoritariamente a las enseñas de restauración, cuyo número de franquicias es bastante abultado.
Además, debe tratarse de una marca que ya tenga una cierta importancia en el sector al que pertenezca y que ofrezca un producto original. Esto evidentemente se une a que tiene que tratarse de un negocio que haya tenido éxito antes porque un franquiciado debe duplicar éxitos comerciales, nunca fracasos. Por ello, también es relevante destacar que se tiene que producir en un mercado en expansión porque constituir una franquicia por algo que esté de moda en un momento determinado puede ser pan para hoy y hambre para mañana.
La prueba piloto también es crucial, es decir, hay que desarrollar durante un periodo más o menos razonable el negocio en forma de franquicia con el fin de asegurarse de que ofrece beneficios, de que es rentable. De este modo, además, se pueden ir puliendo los posibles errores que vayan surgiendo para después implantar el modelo sin ningún tipo de fallo y con un plan de abaratamiento de costes mucho más estable.
El último requisito significa es disponer de su propio sistema de gestión y administración de la red de franquicias para que el franquiciado haga el menor esfuerzo posible organizativo para centrarse en su negocio y conseguir la rentabilidad esperada. Todo esto pasa por un plan de supervivencia donde los pasos a seguir estén especificados y plantearse también una serie de límites porque tan malo puede ser crecer demasiado rápido como no crecer.   

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